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Delitos contra la seguridad vial

Se conoce como seguridad vial a todas aquellas acciones y mecanismos que buscan prevenir cualquier accidente de tráfico. Incluye leyes, reglamentos, disposiciones y normas de conducta que deben observarse mientras se circula por las vías públicas, bien sea como conductor, pasajero o peatón. Su objetivo no se limita a buscar la seguridad de las personas, sino también de las propias vías públicas y de todos sus componentes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la segunda causa de muerte en jóvenes hasta 29 años son los accidentes de tráfico. Nadie está exento de provocar o de sufrir un accidente de tráfico.

Por eso, la seguridad vial no trata solo de prevención, sino que también se sancionan los delitos que se cometan contra ella. Los delitos se consideran faltas graves en contra de la seguridad vial que ameritan más que una simple multa. Los delitos contra la seguridad vial y las sanciones correspondientes están recogidos en la Ley Orgánica del Código Penal relativa al tráfico y seguridad vial. Las sanciones pueden incluir multas, resta de puntos del carnet, realización de trabajos en beneficio de la comunidad, retiro temporal del carnet hasta cárcel, dependiendo de la gravedad del delito. Es conveniente conocerlos y saber que existen abogados especialistas que pueden asesorar o gestionar estos casos.

Delitos contra la seguridad vial, veamos los más comunes:

Exceso de velocidad

De acuerdo con datos obtenidos a nivel europeo, casi el 50% de los conductores circulan a velocidades superiores a los límites permitidos. El exceso de velocidad aumenta la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico y se estima que es el factor determinante de un 30% de los accidentes viales con víctimas mortales. La velocidad no solo aumenta la probabilidad de accidentes, sino que aumenta la probabilidad de daños graves o muertes. El exceso de velocidad se considera cuando se supera en más de 60 km/h la velocidad permitida legalmente para las vías urbanas o más de 80 km/h para las vías interurbanas.

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Muchas veces es difícil controlar el problema del exceso de velocidad. Lo principal sería la concienciación de los conductores, pero también el establecimiento de límites y de señales de velocidad permitida indicados con claridad. Existen algunas estrategias que pueden ayudar a controlarla, como el uso de badenes o de estrechamientos que obligan al conductor a reducir la velocidad.

Conducir de forma temeraria

Otro delito, asociado en muchas ocasiones al exceso de velocidad, es la conducción en forma temeraria manifiesta. Incluye diferentes casos:

  • Circular en sentido contrario al establecido.
  • Participar en carreras en vías no autorizadas.
  • Adelantar en lugares peligrosos o con visibilidad reducida.
  • Adelantar a ciclistas sin tomar en cuenta las restricciones de distancia.
  • Realizar un cambio de sentido o un cruce en sitios no autorizados.
  • Circular en retroceso en autopistas y autovías.
  • No mantener la distancia de seguridad con respecto al vehículo que va delante.
  • Conducir un vehículo para el cual no se posea el permiso correspondiente.

Conducir bajo los efectos de alcohol o drogas

Se estima que entre 30% y el 50% de los accidentes viales en los que hay víctimas mortales se producen bajo los efectos del alcohol. De hecho, cerca del 30% de los conductores y más del 20% de los peatones que fallecen en estos accidentes presentan altos valores de alcoholemia. Por eso, las autoridades en cuestiones de tráfico extreman los esfuerzos para evitar ese comportamiento o para detectarlo y sancionarlo, aunque los resultados siguen sin ser satisfactorios, pues el consumo de alcohol es frecuente.

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Peor aún, más del 40% de los conductores declara beber y conducir, sin expresar preocupación por ello. Esto se debe a que la mayor parte de las veces, que son muchas, no llegan a provocar accidentes viales y repiten el comportamiento. Ahí es cuando aumenta la probabilidad de que ocurra algún siniestro por conducción bajo los efectos del alcohol; solo es cuestión de tiempo. Obviamente, todas estas consideraciones son válidas para la conducción bajo los efectos de drogas.

El límite máximo permitido para conducir después de beber corresponde a 0,60 mg por litro de aire espirado o 1,2 g por litro de sangre. Estos valores se pueden alcanzar rápidamente dependiendo del tipo de bebida, pero también será diferente en cada persona. La magnitud de la sanción dependerá de la gravedad del nivel de alcoholemia. Además, negarse a someterse a las pruebas de alcoholemia o drogas que sean requeridas se considera un delito muy grave y es sancionado.

Provocar riesgos menos graves contra otros

Existe otra serie de delitos que pueden considerarse menos graves para la seguridad vial, pero no por eso exentos de responsabilidad y sanciones. Incluyen:

  • Arrojar objetos o sustancias a la vía, que puedan provocar accidentes.
  • Saltarse un semáforo con luz roja.
  • Saltarse las señales de circulación, como la de ceder el paso o las de stop.
  • Conducir con cascos, auriculares, utilizando manualmente el móvil o los navegadores, o cualquier dispositivo que distraiga la atención del conductor.

Otros delitos contra la seguridad vial

Existen otros delitos contra la seguridad vial, que pueden atentar contra la seguridad de terceros, pero que involucran principalmente al conductor o a su entorno inmediato:

  • Conducir un vehículo con sistema de detección de radares instalado.
  • No hacer uso del cinturón de seguridad al momento de conducir o cualquiera de los pasajeros.
  •  No hacer uso de los sistemas de retención y protección infantil.
  • No hacer uso del casco de protección cuando se conduzca una moto o un ciclomotor.
  • Conducir cuando se tiene prohibido el uso del vehículo o cuando se tiene suspendida la autorización para conducir.

Conducir no es un juego de niños. Implica una conducta responsable con uno mismo como conductor, pero sobre todo con los demás. Lo delitos contra la seguridad vial deben ser castigados de forma ejemplar para darle el valor que esta tiene en la convivencia entre los ciudadanos. Seamos conscientes de lo que tenemos entre manos a la hora de coger un volante.